Louis Pasteur (1822-1895)
Químico, fundador de la físico-química, padre de la bacteriología, inventor de bioterapéuticas; nacido en Dole – Francia, el 27 de diciembre de 1822.
Pasteur, era hijo de un curtidor, creció Arbois y recibió su primera educación en el Colegio Comunal de dicha ciudad, pero poca atención prestaba a sus estudios, prefería pescar y dibujar.
Cuando fue descubriendo la ciencia se sintió muy interesado. Se graduó en Besanzon y para consagrarse a la ciencia se trasladó a París para estudiar bajo el magisterio de Dumas, Balard y Biot.
Su padre le ayudó, pero tenía que financiarse él mismo parte de sus propios trabajos. Pasteur era reflexivo, pensativo, severo y mirada penetrante. La generosidad, el sacrificio, la preocupación por los demás, aún por los desconocidos, eran virtudes naturales ejercidas sin esfuerzo.
Las personas que lo conocieron en aquella época lo recuerdan como un joven sencillo, serio y tímido. Pero bajo las cualidades propias de su carácter reflexivo, ardía escondida la llama del entusiasmo. Pasteur tenía la obsesión del dolor humano. Se lamentaba de no haber sido médico, porque creía que su obra hubiera sido más eficaz.
Su primer trabajo original versó sobre los cristales Mitscherlich anunció que dos ácidos, aparentemente idénticos en sus químicas cualidades y en su cristalina forma, actúan diferentemente en la solución por la luz polarizada. Rechazando aceptar esta afirmación, Pasteur demostró que los cristales, si bien parecían similares eran diferentes y demostró la aparente contradicción.
Como resultado de su descubrimiento fue nombrado profesor de física en el Liceo de Dijón (1844), tres meses después se le nombró profesor asociado de Química en la Universidad de Estrasburgo y profesor definitivo en 1852; en 1854 decano y profesor de Química en la nueva Universidad de Lille, en 1856 la Sociedad Real inglesa le confirió el Rumford Medal por el descubrimiento sobre la polarización de la luz con los cristales, en 1857 es nombrado director de estudios científicos en la Escuela Normal de París, en 1863 profesor de Geología y Química en la Escuela de Bellas Artes, en 1869 profesor de Química en la Sorbona, en donde permaneció hasta 1889, cuando fue nombrado Director del Instituto Pasteur, fundado en su honor. Sus primeros estudios químicos le orientaron a la investigación de la fermentación y putrefacción, demostró que se debían a varias clases de gérmenes vivientes, partiendo de esto demostró que la generación espontánea era imposible. Demostró que en la materia altamente organizada, si los gérmenes vivos son todos destruidos y si además el acceso de los gérmenes es controlado de tal modo al aire se le permite el libre acceso, la fermentación o la putrefacción no se producen. El estudio de la fermentación condujo a Pasteur a estudiar el vinagre, el vino y la cerveza. Como resultado de esta investigación de fermentos fue requerido por la Emperatriz Eugenia para que se consagrase a la organización de una industria manufacturera para beneficio de Francia y respondió que consideraba incompatible su trabajo de científico con la de comerciante. Sus exitosos descubrimientos motivaron que el Gobierno Francés lo llamara para estudiar la enfermedad del gusano de seda. Esta había producido tales perjuicios en la industria de la seda francesa que su final parecía muy próximo. Se habían ensayado muchos experimentos y supuestos remedios. Gusanos de seda frescos habían sido traídos de China en numerosas ocasiones, pero habían sucumbido a la enfermedad, o sus crías se habían visto afectadas por ellas. Pasteur descubrió que el gusano de seda había sufrido dos enfermedades, pebrine y flacherie, y que la extensión de esas enfermedades podría ser prevenida por la cuidadosa separación de los gusanos sanos de los enfermos, este anuncio parecía demasiado bueno para ser verdadero y escuchado.
Pasteur demostró su absoluta verdad y su práctica capacidad para poder encargarse de la villa del Príncipe Imperial Francés, en donde la industria de la seda había sido arruinada. Al final del año el saldo de capullos dio una ganancia neta de 26.000.000 de francos. Pasteur estudió enfermedades en los animales y en los seres humanos. Demostró la causa bacterial del carbunco (ántrax) que había causado serios estragos en Francia entre el ganado. Después descubrió la causa del cólera en el ave. Los descubrimientos de virus que vacunaban contra estas enfermedades ahorraron a Francia millones de dólares cada año. Así continuó con el desarrollo de la bacteriología y su relación con la enfermedad. Habiendo estudiado muchos casos de niños en cama con fiebre en los hospitales, declaró ante la sociedad médica que había encontrado su causa y dibujó un diseño semejante a un rosario que conocemos como estreptococo o cadena cocos. Por último llegó su trabajo sobre la rabia, al no haber sido descubierta la causa de la enfermedad, tuvo éxito preparando con vértebras disecadas de animales muertos un virus que vacunaba contra la enfermedad, el cual protegía a los seres humanos atacados por un animal rabioso contra el desarrollo de la rabia. Tuvo una fuertísima oposición, los alemanes hablaban despectivamente de “un remedio del que conocemos menos que la enfermedad”. Con el tiempo llegó el reestablecimiento de Pasteur, los rusos que sufrían numerosas clases de rabias, reconocieron un gran servicio y el zar honró a Pasteur con una visita personal. Luego Inglaterra lo admitió y finalmente el gobierno Alemán estableció los Institutos Pasteur y reconoció el descubrimiento. Muchos honores le fueron concedidos, además premio en dinero por distintas investigaciones y de diferentes gobiernos, además de medallas, todos lo grados en la Legión de Honor. Fue nombrado Secretario Perpetuo de la Academia de Ciencias en 1887.
Hubo una celebración magnífica que tuvo lugar con motivo de su jubilación a los 70 años, el 27 de diciembre de 1892, a la que llegaron enviados de todos los países civilizados y todas las grandes instituciones.
Cuando le llegó la muerte, el 28 de septiembre de 1895, Pasteur era considerado un héroe nacional y había recibido todo tipo de honores, murió con un rosario en sus manos, después de escuchar la vida de San Vicente de Paúl. Se celebró un funeral propio de un jefe de estado en la catedral de Notre Dame y su cuerpo fue inhumado en una cripta en el instituto que lleva su nombre.

Bibliografía
LA VIDA DE PASTEUR por Renato Valery Radot. Buenos Aires : Juventud Argentina, 1938.
 

Programa VIHDA - INE | Ituzaingo 3520 - Mar del Plata - Buenos Aires - Argentina | Tel. 0223 473-2100

© 2012 Programa VIHDA- Todos los derechos reservados.